
Los grupos de terapia son de entre 10 a más de 500 personas.
Existirán diversas clases de asistentes a una reunión o seminario: los participantes, los “representantes” y los simplemente espectadores.
Los primeros, de a uno, irán exponiéndole al terapeuta el tema a trabajar.
Cada participante intentará tener presente su árbol genealógico, porque el terapeuta probablemente comenzará a preguntarle sobre sucesos trágicos o conflictivos en su familia de origen.
El terapeuta elegirá qué miembros de la familia serán representados primero y el participante elegirá entre el público a personas que representen a su familia e incluso a él mismo.
El participante colocará a estas personas en el lugar y en la dirección que intuitivamente siente.
Luego el terapeuta les pedirá a los representantes que expresen cuáles son sus sensaciones.
Allí se desencadena lo que Bert Hellinger denomina un proceso fenomenológico: los “sustitutos” comienzan tener sensaciones físicas propias de la persona a la que representan, e irán diciendo lo que perciben y sienten, guiados por el terapeuta se moverán hacia posiciones más cómodas, e incluso el terapeuta podrá elegir nuevos representantes para distintos miembros de la familia, vivos o fallecidos o para sensaciones abstractas como una enfermedad, la muerte, el dinero o el amor, que vayan surgiendo en el acontecer de las Constelaciones.
El desenlace de estas manifestaciones expresará los vínculos de amor que unen a las familias.
Es entonces cuando aparece una “imagen-solución” donde existe un orden espacial básico, y en el cual todos los miembros se encuentran bien y el cual provoca un alivio para el participante y todo su sistema familiar y será el punto de partida para una vida Plena y Satisfactoria para el cliente.